13.4.09

LA LITERATURA ESPAÑOLA ENTRE EL SIGLO XIX Y XX: MODERNISMO Y GENERACIÓN DEL 98:
Modernismo: El siglo XX comienza en el momento de máximo esplendor de la estética modernista. Iniciado plenamente por Rubén Darío en 1888 con la publicación de Azul, el Modernismo supone una integración de diversas tendencias que se habían desarrollado a lo largo de la segunda mitad del siglo XIX, en especial del Simbolismo y del Parnasianismo. El Modernismo fue, entre otras cosas, una resurrección de la angustia que caracterizó a la literatura europea romántica, que por un momento parecía haber desaparecido con la fe del XIX en el racionalismo cientifista. Significación del Modernismo "Modernismo" es la palabra tomada de los simbolistas y elegida por Darío para designar la fructífera tendencia.

Se ha dicho que el Modernismo representa la inquietud de una época: el final del siglo XIX, el cambio histórico que se refleja en el arte, la religión. Pero el Modernismo literario, más allá de ese contexto cierto, aportará un cambio definitivo en el manejo expresivo del idioma.

Se ha señalado que el Modernismo concreta el sueño de los escritores románticos: diseñar un lenguaje típicamente latinoamericano, reconocido por los mismos españoles.

A veces defendido y otras combatido, el Modernismo es la base sobre la que se desarrollará la literatura hispanoamericana del siglo XIX.

Características del Modernismo: Se pueden establecer los siguientes rasgos del Modernismo:

-Amplia libertad creadora.

-Sentido aristocrático del arte. Rechazo de la vulgaridad.

-Perfección formal.

-Cosmopolitismo: el poeta es ciudadano del mundo, está por encima de la realidad cotidiana ¨ Actitud abierta hacia todo lo nuevo.

-Correspondencia de las artes (aproximación de la literatura hacia la pintura, la música, la escultura).

Generación del 98: La llamada generación del 98 es el nombre dado por Azorín, en 1913, a un grupo de escritores que asumieron la decadencia ante el desastre colonial y se comprometieron más con la realidad pretendiendo buscar soluciones para transformar España. Azorín, Baroja, Unamuno, Maeztu, Machado y Valle-Inclán son sus componentes. Sus rasgos más característicos son:

*Visión crítica de España.

*Lenguaje natural al servicio del pensamiento.

*Renovación de todos los géneros literarios. La crisis social del cambio de siglo y la angustia vital heredada del romanticismo les llevó a experimentar nuevas formas en los terrenos artísticos y literario, cambiando el método de la observación fiel de la realidad por una visión subjetiva y a veces grotesca de lo absurdo de la vida.

La novela de la Generación del 98. Los escritores de la generación del 98 experimentaron con todos los géneros y contribuyeron a la renovación de la novela en diversos aspectos:

*En cuanto al tratamiento de los temas, vierten sus angustias y temores, su concepción de la vida y del arte.

*En lo que se refiere a la renovación estética del lenguaje, algunos como Valle-Inclán siguen la iniciada por el modernismo: descripción impresionista de la realidad, concepción nostálgica del pasado o de mundos exóticos, idealización del paisaje...Todas reacciones contra el estilo realista (al que califican de vulgar). Con un lenguaje elaborado, intelectual, a veces de gran sensibilidad y precisión, y otras realzado por la ironía siempre provocadora.

*En las técnicas narrativas experimentan con el punto de vista, superando la narración omnisciente al modo de Galdós.

La poesía de la Generación del 98 Dentro del movimiento ideológico y estético que supone el modernismo, algunos poetas, es el caso de Unamuno y Machado, acogen en sus versos el espíritu del 98, es decir, una literatura más sobria en el estilo y más com prometida con la realidad Española. Esto se muestra tanto en su escritura que es más reflexiva, sentenciosa y analítica como en su temática, centrada en torno a la visión de España (en la que den salida a los problemas nacionales) o entorno a sus preocupaciones existenciales que se expresan en una imagen “dolorida” de Castilla.

Autores del Modernismo y de la Generación del 98
Autores del Modernismo
Rubén Darío Félix Rubén García Sarmiento, conocido como Rubén Darío nació en Metapa, hoy Ciudad Darío,Matagalpa 18 de Enero de 1867 y murió en León 6 de Febrero de 1916 fue un pinacaragüense, iniciador y máximo representante del Modernismo literario en lengua. Es posiblemente el poeta que ha tenido una mayor y más duradera influencia en la poesía del siglo XX en el ámbito hispánico. Es llamado príncipe de las letras castellanas. El poeta nicaragüense, la figura más representativa del Modernismo, vivió intensamente los cuarenta y nueve años de su existencia. Viajó por casi toda Hispanoamérica, estuvo varias veces en España, donde entabló una fecunda amistad con los grandes del momento - Machado, Unamuno, J.R. Jiménez, ... -, residió en París ... Conectó en fecha muy temprana con las nuevas corrientes poéticas y con la literatura francesa.

Su personalidad fue difícil y compleja: apasionado, errabundo y bohemio, vitalista e idealista, entregado con fruición a las mujeres y al alcohol, religioso y pagano, con arrebatos de euforia y con caídas en profundas depresiones. Pero también fue un hombre bueno, amigo de sus amigos, generoso y entrañable.

Su Poesía La poesía de Rubén Darío aglutina perfectamente todas las características del Modernismo. En lo formal, el cromatismo, la sonoridad y el ritmo. En los temas, lo exótico, lo mitológico y también su mundo interior arrebatado o desgarrado. Poesía que llama la atención por la versatilidad: frívola e intrascendente, sensual, patriótica, grave y angustiada. Siempre buscó la belleza por medio de la palabra; para él estaba claro la supremacía del Arte por encima de todos los intereses humanos.

Manuel Machado

Nació en Sevilla (el 29 de agosto de 1874 y murió en Madrid el 19 de enero 1947) fue un poeta español, hermano de Antonio Machado. Fue uno de los más destacados representantes del Modernismo en España.

Primeros años Manuel y Antonio, dos poetas hermanos que despuntaban en aquel Madrid de principios del siglo XX, llegaron a colaborar en la creación teatral, siempre impregnada de situaciones que recordaban al típico ambiente andaluz. La obra cumbre de su creación teatral es, sin duda, «La Lola se va a los Puertos», de la cual se han hecho un par de versiones cinematográficas.

Otras obras teatrales en cooperación fraternal fueron: «La duquesa de Benamejí», «La prima Fernanda», «Juan de Mañara», «Las adelfas», «El hombre que murió en la guerra», «Desdichas de la fortuna o Julianillo Valcárcel». Después, los dos hermanos poetas se encaminan por senderos separados que les conducen, hacia el final de sus vidas, a abrazar los dos diferentes bandos en los que desembocó España por culpa de la guerra civil.

Juan Ramón Jimenez Nació en Moguer (Huelva) el 23 de diciembre de 1881 y murió en San Juan (Puerto Rico) el 29 de mayo de 1958 fue un poeta español, ganador del Premio Nobel de Literatura en 1956, mientras permanecía en el exilio desde su segunda patria, Puerto Rico (donde también vivieron exiliadas otras renombradas figuras peninsulares, tales como Pau Casals y Francisco Ayala.
Su Poesía
Aunque por edad pertenece a la segunda generación, tiene una estrecha relación con las dos que la rodean. Se sumó al modernismo, siendo maestro de muchos de los autores vanguardistas.

Busca conocer la verdad y de esta manera alcanzar la eternidad. La exactitud para él, es la belleza. La poesía es una fuente de conocimiento, para captar las cosas.

Juan Ramón Jiménez tiene una poesía panteística, exacta y precisa. Su poesía evoluciona de forma que se distinguen dos épocas. La primera acaba al iniciarse la segunda en 1916. Escribió el «Diario de un hombre recién casado» en el que cuenta su luna de miel en EEUU.

Los temas son el amor, la realidad de las cosas... otro de sus éxitos fue «poemas májicos y dolientes», extravagante título en el que se destaca la forma personal de escribir de Juan Ramón, que siempre escribía «j» antes de «e, i».

Juan Ramón tuvo siempre presente a su ciudad natal como inspiración y referente, tal como quedó reflejado en su toda su obra.

Su obra La obra poética de Juan Ramón Jiménez es muy numerosa, con libros que a lo largo de su vida, en un afán constante de superación, fue repudiando o de los que salvaba algún poema, casi siempre retocado en sus sucesivas selecciones. Las principales son Poesías escogidasSegunda antología poética (1922), Canción (1936) y Tercera antología (1957). La influencia del modernismo se percibe en sus primeros libros, aunque su mundo poético pronto apunta, como el de Bécquer , hacia lo inefable, con unos poemas hechos a partir de sensaciones refinadas por la espiritualidad, y de sutiles estados líricos, con un lenguaje musical. Pero el arte de Juan Ramón Jiménez se hace independiente de cualquier escuela, aunque el simbolismo, ya totalmente asumido, siga influyendo en su poesía casi hasta el final. Con el paso de los años su estilo se hace cada vez más depurado, siempre en busca de la belleza absoluta, de la poesía y del espíritu que él intenta fundir con su lirismo esencial interior, sin dejar de ser al mismo tiempo metafísico y abstracto, como se aprecia en Baladas de Primavera (1910) o La soledad sonora (1911). Diario de un poeta recién casado (1917), (1917), escrito básicamente durante su viaje a Estados Unidos, donde conoció y se casó con Zenobia, es uno de los grandes libros de la poesía española.

Autores de la Generación del 98

Antonio Machado

Nació en Sevilla el 26 de Julio de 1875 y murió en Collioure (Francia el 22 de Febrero de 1839) fue un poeta español, miembro tardío de la Generación del 98, cuya obra inicial suele inscribirse en el movimiento literario denominado Modernismo. Fue uno de los miembros más representativos de la denominada Generación de 98, y su obra es el vivo reflejo de esa España en decadencia cultural y política que tanto preocupó a los intelectuales de su tiempo.

Su obra Se inicia con Soledades (1903), que fue escrita entre 1899 y 1902. En el breve volumen notamos ya muchos rasgos personales que caracterizarán su lírica posterior.

En Soledades, Galerías y otros poemas (octubre de 1907) la voz del poeta se alza con personalidad propia. En este mismo año, se instala en la ciudad de Soria para enseñar francés. En esta ciudad conocerá a la que será su esposa Leonor. Quizá lo más típico de esa personalidad sea el «tono» nostálgico, suavemente melancólico, aun cuando hable de cosas muy reales o de temas muy de la época: jardines abandonados, parques viejos, fuentes, etc. Espacios a los cuales va aproximándose a través del recuerdo, del sueño o de las ensoñaciones.

Su poesía En Machado la poesía se aleja de la concepción modernista de que ésta es meramente forma y la suma de las artes. No importa tanto la forma, la musicalidad, la buena rima, si no se cuenta nada íntimo y personal. El verbo es lo más importante, porque expresa el tiempo, la temporalidad que él considera esencial. "El adjetivo y el nombre / remansos del agua limpia / son accidentes del verbo / en la gramática lírica / del hoy que será mañana / del ayer que es todavía". Miguel de Unamuno y Jugo
Nació en (Bilbao el 29 de septiembre de 1864 y murió en Salamanca el 31 de Diciembre de 1936) fue un escritor y filósofo español. En su obra cultivó gran variedad de géneros literarios. Su obra Niebla (1914), obra clave de Unamuno, que él caracteriza con el nombre Nivola para separarla de la supuesta forma fija de la novela.
En 1930, Unamuno escribe sus últimas novelas: San Manuel Bueno Martir, en la que habla de un sacerdote que predica algo en lo que el no logra creer; y Don Sandalio, jugador de ajedrez. Su Poesia Para Unamuno el arte era un medio de expresar las inquietudes del espíritu. Por ello, en la poesía y en la novela trata los mismos temas que había desarrollado en los ensayos: su angustia espiritual y el dolor que provoca el silencio de Dios, el tiempo y la muerte.

Siempre se sintió atraído por los metros tradicionales y, si bien en sus primeras composiciones procura eliminar la rima, más tarde recurre a ella. Entre sus obras poéticas destacan: Poesías (1907), Rosario de sonetos líricos (1911), El Cristo de Velázquez (1920), Andanzas (1922), Rimas de dentro (1923), Teresa. Rimas de un poeta desconocido (1924), De Fuerteventura a París (1925), Romancero del destierro (1928) y Cancionero (1953).

Ya desde su primer libro, Poesías (1907), se perfilan los temas que van a dominar en la poética unamuniana: el conflicto religioso, la patria y la vida doméstica.

Valle-Inclán Ramón José Simón Valle Peña, conocido como Ramón María del Valle-Inclán nació en Villanueva de Arosa el 28 de octubre de 1866 y murió en Santiago de Compostela el 5 de enero de 1936), fue un dramaturgo, poeta y novelista español, que formó parte de la corriente denominada Modernismo en España y próximo, en sus últimas obras, al alma de la Generación del 98; es considerado uno de los autores clave de la literatura española del siglo XX.
Su obra
Su producción narrativa se inicia en el modernismo. Dentro de esta estética se inicia Valle con Femeninas y Epitalamio, colección de relatos sutiles, sensuales y muy musicales. Más adelante llevará a cabo todo un monumento del modernismo: son las SonatasSonata de Otoño (1902), Sonata de Estío (1903), Sonata de Primavera (1904) y Sonata de Invierno (1905)—. En ellas relata, de forma autobiográfica, los amores del Marqués de Bradomín (un Don Juan ochecentista, cínico y sensual). En estos relatos, Valle-Inclán representa una nostalgia sensitiva típica en los discípulos de Rubén Darío (padre del modernismo, quien lo llevó de Latinoamérica a España).
Su poesía La obra poética de Valle-Inclán está reunida en la trilogía Claves líricas (1930), formada por Aromas de leyenda, El pasajero y La pipa de Kif.
Aromas de leyenda (1907), recibe la influencia del Modernismo. Consta de catorce poemas de métrica variada. En ellos recrea diversos aspectos de su Galicia natal: descripciones del paisaje, trabajos cotidianos, milagrería, superstición, etc. Inscrito también en la estética modernista, El pasajero

(1920) desarrolla en treinta y tres composiciones temas de gran trascendencia: la muerte, el dolor, la vida, la pasión, la eternidad, etc.

Pio Baroja

Nació en San Sebastian el 28 de diciembre de 1872 y murió en Madrid el 30 de octubre de 1956 fue un escritor español de la llamada Generación del 98.

Su obra Baroja cultivó preferentemente el género narrativo, pero se acercó también con frecuencia al ensayo y más ocasionalmente al teatro, la lirica (Canciones del suburbio) y la biografía.

El propio autor agrupó sus novelas, un poco arbitrariamente, en nueve trilogías y una tetralogía, aunque es difícil distinguir qué elementos pueden tener en común: Tierra vasca, La lucha por la vida, El pasado, El mar, La raza, Las ciudades, Agonías de nuestro tiempo, La selva oscura, La juventud perdida y La vida fantástica.

Biografía Pío Baroja perteneció a familias siempre muy distinguidas y conocidas en San Sebastian relacionadas con el periodismo y los negocios de imprenta. Su bisabuelo paterno, Rafael, fue en Oyarzun impresor del periódico La Papeleta de Oyarzun y de otros textos durante la guerra contra Napoleón. Su abuelo del mismo nombre, Pío Baroja, editó en San Sebastián el periódico El Liberal Guipuzcoano (1820-1823) durante el Trienio Liberal e imprimió la Historia de la Revolución Francesa de Thiers en doce tomos, con traducción de Sebastian de Miñano y beyoda. Los hijos de Rafael Baroja, Ignacio Ramón y Pío, continuaron con el negocio de imprenta y un hijo de este último, Ricardo, tío del novelista, será, con el tiempo, editor y factótum del periódico donostiarra El Urumea. Entre los ascendientes de la madre había una rama italiana lombarda, los Nessi, a la que el escritor debe su segundo apellido.

Azorin

José Augusto Trinidad Martínez Ruiz, más conocido por su seudónimo Azorín (Monovar, España; 8 de Junio de 1873 - Madrid, 2 de marzo de 1967) fue un escritor español, además de novelista, ensayista y de ser el crítico literario español más importante de su tiempo.

Su Obra Su producción literaria se divide fundamentalmente en dos grandes apartados: ensayo y novela . También escribió algunas obras teatrales, experimentales y de escaso éxito.

La producción literaria de Azorín tiene también un gran valor estilístico. Su forma de escribir, muy peculiar, se caracteriza por el Impresionismo descriptivo, por el uso de una frase corta y de sintaxis simple, por el menudeo de un léxico castizo y por las series de dos adjetivos unidos por una coma. Entre sus técnicas literarias más innovadoras está el uso, a la manera de Virginia Woolf, de personajes que viven al mismo tiempo en varias épocas de la historia, como Don Juan o Inés, fundiendo a la vez mito y eterno retorno.

Su Poesia

Las novelas de Azorín se pueden dividir en cuatro etapas:

La primera etapa Muestra predominio de los elementos autobiográficos y de impresiones suscitadas por el paisaje. El protagonista es Antonio Azorín (del cual tomará su seudónimo), personaje de ficción que se convierte en la conciencia de su creador. Estas novelas son un pretexto para desarrollar las experiencias vitales y culturales del autor. A ella pertenecen La voluntad (1902), Antonio Azorín (1903) y Las confesiones de un pequeño filósofo (1904).

En la segunda etapa, Azorín abandona los elementos autobiográficos, si bien continúa reflejando sus propias inquietudes en los personajes: la fatalidad, la obsesión por el tiempo, el destino, etc. Una muestra de ello es Doña Inés (1925). A esta misma etapa pertenece Don Juan (1922), basada en la conversión cristiana del mito.

A la tercera etapa Pertenecen Félix Vargas (1928), Superrealismo (1929) y Pueblo (1939), marcadas por el vanguardismo y por el drama personal y cosmológico inspirado en el gran poeta austroalemán Rainer María Rilke.

En la cuarta etapa, Tras un período de relativo silencio profundamente marcado por la contienda civil, Azorín vuelve a la narrativa con El escritor (1941), la novela rosa María Fontán (1943) y La isla sin aurora (1944).

Teatro

Azorín siempre sintió gran afición por el teatro; sin embargo, sus obras no gozaron del favor popular. De su pluma saldrían Old Spain (1926), Brandy, mucho brandy (1927), Comedia del arte (1927) y la trilogía Lo invisible, vinculada a la estética del Expresionismo, de la que forman parte La arañita en el espejo, El segador y Doctor Death, de 3 a 5, considerada por algunos críticos como su mejor producción dramática.

Francisco Ruiz Ramón resume así la propuesta teatral azoriniana:

1-Azorín señala la importancia y la libertad creadora del director de escena y de los actores.

2-Llama la atención sobre las nuevas relaciones entre la técnica cinematográfica y la técnica teatral.

3-Hace hincapié sobre la aparición del mundo de lo subconsciente en la escena.

4-La nueva realidad de la obra teatral, de acuerdo con las necesidades de la nueva sociedad y con el ritmo de la vida moderna, debe ser «rápida, tenue y contradictoria».

5-Deben suprimirse o reducirse al mínimo las acotaciones.

6-Es el mundo interior, el mundo de las ideas y de los problemas del espíritu y de la imaginación, quien debe suministrar sus materiales al dramaturgo.